martes, 1 de enero de 2013

Abel González, Ombudsman…De Alguna Manera...


Abel González, Ombudsman…

EL PRIMER ombudsman periodístico de la Argentina, el maestro Abel González, en 1998 con PERFIL.

Murió el primer ombudsman de un medio argentino. A los 81 años, el maestro de periodistas Abel González se fue enojado y cansado con lo que sucede en nuestra profesión. Frustrado al ver que el camino que abrió con los ombudsmen periodísticos en 1998 en PERFIL no prendió.

¿Cuántas noches recientes habrá pensado cómo habrían sido distintas las coberturas de Clarín y en menor medida de La Nación sobre la guerra entre el Gobierno y Clarín si estos dos diarios hubieran contado con un ombudsman? ¿O con cuánta más autoridad se habrían defendido de las acusaciones de ser medios hegemónicos?

Hay que confesar que tampoco PERFIL logró que el ombudsman obtuviera el alcance que consiguió esa posición en las redacciones de otros países. Son múltiples las causas, y están bien explicadas en el trabajo de Flavia Pauwels titulado “El defensor del lector, ese gran ausente de los medios argentinos” (que se puede leer en www.saladeprensa.org/art593.htm). Y en el texto del propio Abel González titulado “La autopsia periodística para explicar por qué no funcionó” (que se puede leer en http://e.perfil.com/analisis-cierre). Personalmente agrego que también existen trabas culturales en el interior de las redacciones remisas a aceptar críticas internas, atribuibles a una mal entendida defensa corporativa y hasta sindical.

Abel González fue jefe de Redacción primero y director después de la revista Siete Días en su época dorada, en los años 70, y jefe de Información General del diario Clarín en los 80, además de subdirector de la revista La Semana y prosecretario general de Redacción del diario La Razón, cuando lo dirigió Jacobo Timerman, y recibió el premio Al Maestro con Cariño como profesor de periodismo en TEA.

La desaparición de Abel González nos recuerda las deudas de autocrítica que aún tenemos con los lectores, y es una buena oportunidad para anticipar que a partir de febrero próximo Andrew Graham-Yooll, otro maestro de redacciones (periodista de los diarios ingleses The Daily Telegraph y The Guardian, profesor visitante de la Universidad de Londres y de la Universidad de Cambridge y director del Buenos Aires Herald), tras cinco años como actual ombudsman de PERFIL, cumplirá su mandato.

El próximo ombudsman será Julio Petrarca, actual editor jefe de este diario desde su relanzamiento, en 2005, y quien anteriormente fue secretario de Redacción de la revista La Semana, prosecretario general de Redacción del diario La Razón durante las gestiones de Jacobo Timerman y Carlos Juvenal, director editorial de la revista La Maga y veinte años profesor de Periodismo en TEA. Andrew, a su vez, había sucedido a Nelson Castro, ombudsman de PERFIL de 2005 a 2007.

A partir de febrero, Petrarca escribirá una columna en la que se criticará al propio diario PERFIL, retomando el modelo de la época de Abel González de un único texto semanal, pero más extenso. Y siguiendo el modelo del primer diario inglés que tuvo ombudsman, The Guardian, irá frente a las cartas de los lectores pero no habrá respuestas a ellas de Petrarca como sí las hubo durante la gestión de Nelson Castro y las hay en la de Graham-Yooll. Justamente el ombudsman de The Guardian, Ian Mayes, cuando visitó la Argentina siendo presidente de la ONO (Organization of News Ombudsmen, invitado por Fopea –Foro de Periodismo Argentino–), dos años antes de la sanción de la Ley de Medios, se anticipó a lo que sería la batalla cultural entre el Gobierno y el periodismo. Se preguntó: “Si las organizaciones periodísticas están pidiendo que todos rindan cuentas, ¿por qué los periodistas no deberían hacerlo?”. Su receta era crear más ombudsmen, y remarcaba que de los veinte mil medios de comunicación de entonces, sólo ochenta tenían ombudsman. Desde 2006, la cantidad de ombudsmen en el mundo ha aumentado pero no significativamente.

En su visita, Mayes también expuso en Adepa, donde sostuvo que “hace falta educar sobre esta figura y el servicio público que significa el ombudsman”. Pasaron seis años y los medios perdieron la gran oportunidad de construir otro capital simbólico que tan útil habría sido frente a la campaña de desprestigio a la que fueron sometidos.

Y Mayes advertía: “El ombudsman no debe ser una función cosmética o de relaciones públicas; de lo que se trata es de mostrar respeto por el lector”. Respeto que requiere, más allá de responder las cartas, ser más severamente autocríticos.

El mejor homenaje que podremos hacerle a Abel González será continuar aquel camino por él abierto en 1998.

© Escrito por Jorge Fontevecchia y publicado en el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el viernes 28 de Diciembre de 2012.



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