domingo, 11 de noviembre de 2012

¡No vamos!... De Alguna Manera...


¡No vamos!...

Políticos... Se buscan...

Un gran acto opositor al que los políticos de la oposición no pueden o no deben asistir es un dato por demás curioso. Aquel famoso “¡Que se vayan todos!” de los cacerolazos de 2001 parece haberse transformado ahora en este “¡No vayamos!” que expresaron los políticos opositores ante el cacerolazo del 8 de noviembre. También ahora puede decirse que, por detrás de la indignación de los que quieren y no pueden hacerse de dólares, otra clase de malestar y otra clase de insatisfacción social se expresan. Pero esa misma queja nihilista de entonces transcurre ahora bajo una impronta bien distinta, precisamente porque no estamos ya en 2001.

¿Pero qué es lo que ha pasado con las políticas de la memoria del kirchnerismo que tanta gente por lo visto confunde todavía una democracia con una dictadura? Por lo que parece hay que ampliar y profundizar ese trabajo de elaboración de la conciencia política del pasado. Porque he visto una pancarta el 8N que decía que Cristina Kirchner había matado a más personas que los militares. Y vi a varios presumir de que son éstos los tiempos en los que en la Argentina no se puede salir a la calle sin temer por la propia vida. Y vi a unos cuantos responder con indignación a la idea de que a la presidenta actual los ciudadanos debíamos tenerle miedo, tontería periodística malversada y ya debidamente refutada. A otros los vi denunciar a grito pelado que en la Argentina no hay libertad de expresión, y lo decían sin impedimento alguno ante el micrófono del canal del Estado.

Existe una tradición nacional de democracia con prepotencias, existe una tradición nacional de dictaduras cabales, y existe una tradición nacional que consiste en mezclar una cosa con la otra. En todo caso, me llamó la atención lo poco o nada que se mencionó en esta manifestación el asesinato de Mariano Ferreyra. Porque ahí y no en el cepo al dólar (que se salva con dos pesos más por dólar), ahí más que en la reforma constitucional (que no existirá si la mayoría no quiere) puede verse el nudo del conflicto entre los que no llegan a fin de mes y los que se benefician de eso, la verdad criminal del accionar de las patotas, los límites de los intereses que se pueden y no se pueden tocar en un determinado proyecto político.

© Escrito por Martín Kohan y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 10 de Noviembre de 2012.

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