viernes, 13 de julio de 2012

Argentino, pan y vino... De Alguna Manera...

 Argentino, pan y vino...


A 15 minutos del centro de la ciudad de Mendoza, Argentina, hay  una vieja casona de 1880, restaurada con gusto, que funciona como tienda y restaurante y cuyo nombre es Almacén del Sur. Allí llegan todas las semanas, y de todos los rincones del planeta, docenas de gourmets con el único y exclusivo propósito de saborear los productos delicatessen en los que se ha especializado: desde  brotes verdes de ajo, mixto de rúgula y almendras tostadas, pasando por uvas de Almería, tomates asados, pimientos de piquillo y cebollitas en vinagre balsámico, hasta jaleas de vino Malbec o Torrontés.

CAMBIO tuvo la oportunidad de visitar la vieja finca donde cosechan las verduras que luego procesan en una fábrica artesanal y que luego venden tanto para el mercado interno como para exportación. Y como está en la región vitivinícola por excelencia de Argentina, no podía faltar una magnífica cava donde no sólo es posible catar excelentes vinos de la zona, sino degustar platos elaborados con los productos de la finca. Toda una experiencia: el visitante no sólo puede ver, por ejemplo, el proceso de asado de unos ajos o unos tomates, sino que puede probarlos recién salidos del horno-parilla sobre una tajada de pan recién hecho y acompañarlos con un buen vino.

Santiago Orozco, el anfitrión de Almacén del Sur, guía a los visitantes por la ruta de un menú sano, completamente natural, y convierte la visita en una viaje de aromas, sabores y colores. "Todos los productos son 100% naturales, no tienen ni conservantes ni preservantes, no son hechuras agresivas -dice Orozco-. Fueron concebidos para acompañar el momento del vino y 'maridan' muy bien con todo tipo de cepa".

Lo mejor de esta historia es que estos productos ya pueden encontrarse en el país. "Gracias al auge que hoy tienen en Colombia el vino y la buena mesa, encontramos apropiado introducir estos productos", explica Fernando Bastán, representante de Almacén del Sur en el país. Y es que son productos de alta calidad que satisfacen el buen gusto y garantizan un goce verdadero del vino. Pero también, y para hablar claro, como sostiene Antonio Giraldo, enólogo de Dislicores, "ayudan a que la gente no se emborrache porque contienen una buena dosis de grasa vegetal". Por eso, hoy no es raro que en una reunión, para evitar que los espirituosos se suban a la cabeza y estropeen la velada, ofrezcan pan con pasta de aceitunas griegas o de zapallitos asados. Es la mejor forma, y la más civilizada, de tomar vino. Porque de lo que se trata es de disfrutarlo, de apreciar aromas y sabores, no de servir de combustible para una rasca memorable.

De dulce


Almacén del Sur también ofrece conservas dulces y sus más afamadas preparaciones tienen como base los vinos mendocinos, en especial de la cepa Malbec. Aquí algunas de las más deliciosas que, entibiadas, resultan perfectas para acompañar helados:

Jalea de vino Malbec.

Jalea de vino Torrontés.

Membrillos al Malbec.

Higos en almíbar al Coñac.

Jalea de membrillos.

Confitura de uvas.

 © Publicado por la Revista Cambio de la Ciudad de Bogotá, Colombia el viernes 13 de abril de 2007.


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