sábado, 9 de junio de 2012

El "ciruja" de Mujica... De Alguna Manera...

El ciruja de Mujica…


A veces llegan buenas noticias. Del otro lado del río hay un presidente progresista que decidió, ante la inclemencia del invierno, prestar su residencia presidencial para albergar a la gente que vive en la calle. El palacete ubicado en Montevideo, hasta ahora acostumbrado a ser filial de elegantes reuniones diplomáticas, recepciones y cenas oficiales; cumplirá por primera vez en la historia de su país -y me atrevo a decir de cualquier país latinoamericano- una función social. La iniciativa todavía no se materializó, ya que la idea es que la casona oficial sirva para compensar un posible colapso de los refugios que el Ministerio de Desarrollo puso a disposición. Según un diario nacional, el 24 de mayo una madre su hijo estuvieron a punto de ser los primeros ocupantes, pero finalmente encontraron cupos en uno de los albergues. Sin embargo, y esto es lo importante, la propuesta existe.

En el lugar donde vivieron holgadamente muchos de los mandatarios nacionales desde 1947, ahora Mujica decidió darle otro fin. ¿Es una medida con mayor valor simbólico que real? Puede ser. Pero lo cierto, y me parece que aquí es donde viene a cuento la noticia, es que esta medida forma parte de una coherencia interna entre políticas de gobierno y decisiones personales. Según el último censo uruguayo, hay 1200 indigentes en Montevideo. Para palear esta situación, el ministro de Desarrollo Social Daniel Olesker invirtió durante 2011, $80 millones en refugios, alimentación y equipos técnicos para asistir a los más vulnerables. En 2012 se duplicó el presupuesto destinado a esta cartera.

Según las últimas estimaciones oficiales, solo en la ciudad de Buenos Aires, hay 1287 personas con sus hijos que viven en la calle, número que se mantuvo prácticamente inalterado desde 2009. Algunos sectores dicen que la cifra es mayor, ya que no se incluyó a los 700 chicos menores de 18 años que también duermen en la calles de la ciudad durante el día, hasta que llegan a sus casas por la madrugada. Por su parte, la ONG “Proyecto 7” denunció un incremento de la cantidad de gente que no tiene dónde vivir y estima que alrededor de 22 mil personas fueron desalojadas durante la primera parte de este año. Ante este escenario, el presupuesto destinado a esta área, tuvo un descenso.

Pegarle a Macri es fácil. Todos sabemos de su currículum ideológico y nadie espera que de sus políticas surjan resultados que tiendas a proteger a los sectores más vulnerables. En el sitio del Ministerio de Desarrollo de la Nación, no pude dar con datos sobre la problemática ni menos todavía, sobre cantidad de dinero suministrado al área. La página del Ministerio de Trabajo sí cuenta con un programa que se llama “Niños en situación de calle” aplicado en la región AMBA de manera directa y con una modalidad de supervisión sobre los proyectos federales, dependiente de la Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia. Según figura en la página para este programa se emplean anualmente $108.000. ¿No será mucho?

Volviendo a los gestos simbólicos. Un gobierno que se jacta de progresista, que habla de las bondades de la pesificación de la economía, que tiene un jefe de gabinete que amonesta a la burguesía cipaya preocupada por hacerse de unos cuantos verdes/ blue. Un gobierno progresista que debe esperar a que los grupos monopólicos mediáticos descubran sus ahorros en dólares para que anuncie en cadena nacional la pesificación de sus cuentas.

Un gobierno dícese “¿heredero de la izquierda peronista?” que habla de poderes económicos concentrados y amasa un frente, cada vez más poderoso, de empleados afines dispuestos a prestar ofrendas a la corte, con tal de que el chorro no sea cortado. ¿No estaría bueno que este gobierno, que es re progre- utilice aunque sea un cuarto de las 35 hectáreas de la quinta de Olivos para mantener calentitos a unos cuantos cirujas que sienten en la carne “la ola polar”? ¿No es eso también gobernar para los 40 millones? Bueh, mientras tanto me conformo con algunas pequeñas buenas noticias, aunque vengan del otro lado del charco.

© Escrito por Lucía Mendizábal y publicado por plazademayo.com el viernes 8 de junio de 2012. 


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