jueves, 19 de abril de 2012

La Casa está en Orden... A 25 años... De Alguna Manera...

Becerra: "Si mataban a Alfonsín, nos tenían 
que matar a nosotros"...

 
19 de abril de 1987 El presidente Raúl Alfonsín en un encendido discurso en defensa de la estabilidad institucional frente al cuestionamiento de los amotinados en Campo de Mayo, pronuncia la célebre frase "Felices Pascuas"..."La casa está en orden". Foto: Cedoc

A 25 años de la rebelión a Alfonsín de Semana Santa. El secretario del ex Presidente recordó a Perfil.com los tensos momentos en la Rosada ante el levantamiento carapintada. "Tuvimos que empuñar armas".

Carlos Becerra (63 años) era el Secretario General de la Presidencia en aquel otoño de 1987, cuando Aldo Rico y un grupo de militares del Ejército se acuartelaron para reclamar cambios en la cúpula castrense y, sobretodo, eludir los juicios por graves crímenes durante la dictadura.

Becerra es abogado y aún sigue ligado desde Córdoba a la Unión Cívica Radical. Durante la breve gestión de De la Rúa ocupó el mismo cargo y también fue jefe de la SIDE. A 25 años de la agitada Semana Santa, el ex funcionario recordó a este portal los momentos de máxima tensión en la Casa Rosada ante el levantamiento carapintada.

-¿Cómo se enteró del levantamiento? ¿Dónde estaba? ¿Quién se lo comunicó?
-Estaba en Buenos Aires, yo era secretario general de Presidencia y estaba “cama adentro” todo el día. Vivía en funciones. El capitán Barreiro citado por un tribunal de Córdoba por delitos de lesa humanidad fue un disparador del descontento que había dentro de las Fuerzas Armadas. El operativo de Rico y los Carapintadas se produjo y apareció con el Regimiento de Campo de Mayo. El disparador fue judicial y después fue institucional de altísima gravedad.

-Pocos años después de Semana Santa, Aldo Rico declaró que los asesores presidenciales le ocultaron a Alfonsín la rebelión hasta último momento. ¿Fue así?
-Esos dichos de Rico no son ciertos: el presidente Alfonsín estaba totalmente al tanto de lo que pasaba en cada una de las fuerzas, más en las fuerzas de seguridad. El ministerio de Justicia hacía un informe sobre cómo marchaban cada una de estas causas judiciales en los distintos tribunales del país que involucraban a los mandos castrenses. Lo que sucede es que públicamente los oficiales que dieron el no, reclamaban un cambio en el Ejército. Había una situación de crisis dentro de las Fuerzas. Se juntaron varias cosas: la derrota en Malvinas y el regreso de la democracia generaron discusiones permanentes sobre el rol del Ejército durante la dictadura. Se generó una situación de tensión al juzgarse primero las Juntas militares y luego el presidente cumplió con el Decreto de Enjuiciamiento: se determinó que tenían responsabilidades distintas, pero igualmente eran de responsable de los mandos intermedios. Los Tribunales Militares se apartaron y las causas se transfirieron a la Justicia Civil. Se empezaron a citar a comandantes como imputados... El escenario se tensó y se vivió zozobra.

-¿Recuerda su primera conversación con el ex Presidente o la primera “reunión de crisis” luego del levantamiento carapintada?
-Hubo una reunión con él y todo el Gabinete y el ministro de Justicia. Hubo varias reuniones. El estaba sumamente preocupado, pero con la entereza de un estadista, de un valiente, que estaba dispuesto a enfrentar la situación y a defender la democracia hasta las últimas consecuencias. Hasta en el ejercicio de su comando, yendo en persona a Campo de Mayo, demostró el ejercicio de un valiente que se fue a meter donde estaban los hombres armados para dialogar sin armas y lograr que las depusieran.

-Hubo funcionarios que confesaron empuñar armas. ¿Usted tuvo que tomar alguna en defensa propia en el '87?
-Hubo un momento, fue la noche del sábado. Teníamos una serie de dudas de cómo iban a reaccionar los mandos militares y obtuvimos una información concreta de que había un grupo de carapintadas que habían salido en dos camiones de Campo de Mayo y no sabíamos el destino. Al final fueron detenidos en la zona del Puerto. Tuvimos el dato que su intención era atacar la Casa de Gobierno. La Rosada fue desaloja, le dijimos al personal que se fuera y la mayoría de los funcionarios nos quedamos en la Casa de Gobierno empuñando armas para defenderla. Raúl Alfonsín estaba en su despacho también dispuesto a resistir. El Cuerpo de Ganaderos estaba cuerpo a tierra y preparándose para un virtual ataque que por fortuna no ocurrió.

- Ríos Ereniú dijo años después que Alfonsín ordenó la represión, pero que debía realizarse el domingo por la mañana si no se llegaba a una solución pacífica. ¿Estaba planeado “asaltar” Campo de Mayo?
-El escenario era muy complejo. La Plaza de Mayo estaba llena de ciudadanos y en miles de argentinos se habían apostado sobre Campo de Mayo dispuesto a “asaltarla. Afortunadamente, esto no ocurrió. Hubo una primera barrera de contención con legisladores de todos los partidos: habían peronistas, radicales, socialistas... Estaban Antonio Cafiero, Manzano, Miguel Ángel Toma, Federico Storani, Jesús Rodríguez, Leopoldo Moreau. De todas maneras, la esperanza del Presidente era que éste gesto de autoridad y valentía de Alfonsín para acudir a Campo de Mayo culminaba allí. Cuando vuelve y dice: “La casa está en orden”. Hay una ultima parte que no se repite en la historia y agrega a esa célebre frase: “Y no hubo derramamiento de sangre”. Un asalto a Campo de Mayo hubiese sido una carnicería. Alfonsín fue un hombre de la democracia y eso responde a lo dicho por Ereniú.

-¿Recuerda cómo se preparó esa escena ante la multitud?
-Ese discurso no se planificó. Alfonsín se bajó del helicóptero, no habló con nadie y se fue al balcón. Fue absolutamente improvisado, no lo preparó nadie.

-¿Cómo fue su rol y el de Enrique "Coti" Nosiglia los días posteriores como “superministros” de crisis?
-Sin duda que la participación de Nosiglia ha sido siempre de un gran patriotismo y una gran preparación institucional. Teníamos problemas en todo el país, con pequeños levantamientos y eso generó la necesidad de que el ministro de Defensa revea la situación de las Fuerzas Armadas y hacía falta analizar con profundidad los peligros a los que se sometió el sistema democrático y cómo íbamos a seguir.

-Se dijo que durante aquella Semana Santa, usted y Nosiglia prepararon un “plan B” en el caso que los rebeldes mataran a Raúl Alfonsín...
-Siempre existió la posibilidad de que alguien se le ocurriera hacer una cosa de esas. No es que hubiera un plan B. Pero matarlo a Alfonsín primero nos tenían que matar a nosotros, porque él estaba dando instrucciones en su despacho y nosotros alrededor de él.

-¿Le quedó grabada alguna palabra o frase que le haya dicho por esos días el ex Presidente?
-Tengo recuerdos lindos. La imagen más fuerte es cuando le informé los de dos camiones con efectivos para atacarnos. Alfonsín estaba descasando, se vistió, entró a su despacho, nos llamó a los dos o tres que estábamos por ahí. “A ver, ¿qué es lo que tenemos que hacer? Bueno. Si esto ocurre, está todo listo. Vamos, muchachos, tenemos que preparar las cosas que hay que preparar”. Era un demócrata cabal.

© Publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el jueves 19 de Abril de 2012.

Carlos Becerra, durante la presidencia de Fernando De la Rúa, en la que también Secretario General de la Presidencia y jefe de la SIDE. Foto: Cedoc

16 de abril de 1987. Un grupo de soldados, con su rostro embadurnado y listos para el combate, se enfrentan a los civiles que repudian su rebelión. Foto: Télam


El líder golpista, Aldo Rico, enfrenta a los periodistas en forma arrogante luego de amotinarse en Campo de Mayo. Foto: Télam

19 de abril de 1987 Un padre mira preocupado hacia los balcones de la Casa de Gobierno. Su hijo sostiene un cartel que dice: "Quiero aprender en democracia. No me falle señor Presidente". Foto: Télam

17 de abril de 1987. Tropas leales, encabezadas por el general Ernesto Alais, detienen su marcha en el puente Zárate-Brazo Largo, debido a que se niegan a reprimir la sublevación. Foto: Télam

17 de abril de 1987, un grupo de soldados se muestran amenazantes ante los civiles que los repudian en Campo de Mayo, en una de las tres noches en las que el país estuvo en vilo a causa de la rebelión. Foto: Télam

17 de abril de 1987. Aldo Rico, líder de la sublevación, habla despectivamente con la prensa en Campo de Mayo. Foto: Télam


17 de abril de 1987,el juez de San Isidro, Alberto Piotti, llega a Campo de Mayo para dialogar Foto: Télam



17 de abril de 1987, un grupo de soldados en Campo de Mayo se muestran desafiantes ante la decisión de la justicia de investigar las violaciones a los derechos humanos de la anterior dictadura militar. Foto: Télam

17 de abril de 1987, El Gral. Ernesto Alais en el camino rumbo a Campo de Mayo, sus oficiales se niegan a reprimir a los camaradas. Foto: Télam


17 de abril de 1987. Las tropas leales al mando del general Ernesto Alais, detienen su marcha en Zárate, ante el planteo de los oficiales subalternos, de no reprimir a sus camaradas amotinados en Campo de Mayo. Foto: Télam


16 de abril de 1987, el presidente Raúl Alfonsín, durante su discurso ante la Asamblea Legislativa advierte al pueblo sobre la gravedad de la rebelión que encabeza el teniente coronel Aldo Rico. Foto: Télam


16 de Abril de 1987. El líder golpista, Aldo Rico, enfrenta a los periodistas en forma arrogante luego de amotinarse en Campo de Mayo. Foto: Télam


16 de Abril de 1987 El secretario general de las 62 Organizaciones, el metalúrgico Lorenzo Miguel, expresa en el Congreso el masivo apoyo a las Instituciones Nacionales. Foto: Télam


16 abril 1987 Todo el arco politico se abroquela en la defensa de las Instituciones Democràticas ante el amotinamiento militar en Campo de Mayo. Foto: Télam


16 de abril de 1987. El titular de la CGT Saúl Ubaldini y otros dirigentes sindicales expresan su apoyo y defensa al proceso democrático. Foto: Télam


16 de abril de 1987, dirigentes de todo el espectro político, refirman su adhesión a la democracia. Foto: Télam


El dirigente peronista Antonio Cafiero exhorta a los manifestantes, reunidos en Campo de Mayo, a defender el gobierno democrático del presidente Alfonsín. Foto: Télam



19 de abril de 1987, el presidente Raúl Alfonsín habla en los balcones de la Casa Rosada, antes de reunirse con el teniente coronel Aldo Rico, en un momento de máxima tensión de la rebelión. Foto: Télam



16 de abril de 1987, Masiva concentración en apoyo a la democracia inundó la Plaza de Mayo y sus adyacencias. Los manifestantes, con banderas de todo el arco político argentino, aguardan el discurso del Presidente. Foto: Télam


19 de abril de 1987 El presidente Raúl Alfonsin en un encendido discurso en defensa de la estabilidad institucional frente al cuestionamiento de los amotinados en Campo de Mayo, pronuncia la célebre frase "Felices Pascuas"... "La casa está en orden". Foto: Télam



19 de abril de 1987. Una multitud frente a Casa de Gobierno expresa su profundo respaldo a la democracia. En medio de un hormiguero de gente, se observan banderas argentinas y un cartel emblemático que dice: "Fuerza Raúl estamos con vos". Foto: Télam

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