miércoles, 4 de abril de 2012

Algo no funciona… De Alguna Manera...

Algo no funciona…
 
“While my guitar gently weeps." Amado Boudou. Dibujo: Pablo Temes.

El Gobierno ataca y fortalece a los atacados: Scioli, Macri, Randazzo, Moyano y Binner. La caída de imagen de CFK.

El plan “Maltrato para todos”, como un búmeran, logró los resultados opuestos a los buscados porque fortaleció políticamente a quienes fueron atacados. Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Mauricio Macri, Hugo Moyano, Hermes Binner y la agrupación Barrios de Pie probaron, en distintas dosis, la amarga medicina castigadora de Cristina pero salieron mejor parados.

El clima es de un fastidio generalizado y, en consecuencia, todos los dirigentes y funcionarios han decrecido en su imagen positiva. Scioli bajó muy poco y Macri se mantuvo en su distrito pero se deterioró en el resto del país. La más afectada es la Presidenta que, desde diciembre, descendió 17 puntos porcentuales. Pero también es cierto que Cristina conserva un sólido 53% de opiniones favorables y que ante la insólita pregunta de “a quién votaría a presidente este domingo”, el 11% respalda a la actual jefa de Estado y que Macri, Scioli y Binner vienen atrás, aunque no muy lejos. Otro dato clave: nadie capitaliza el deterioro. Falta tanto para que haya que tomar esa decisión que más del 40% se da el lujo de decir que “no sabe/no contesta”.

Estos datos, de una de las consultoras más rigurosas, ya tienen diez días de antigüedad, registran el resultado negativo de la masacre ferroviaria de Once, las sospechas de corrupción de Amado Boudou, el reaccionario reto a los docentes “vagos” y el incomprensible deporte de tirarse con el subte porteño por la cabeza. Todavía no hay impacto del encarecimiento de las facturas de servicios porque recién están llegando. En la lista de las preocupaciones, han trepado rápidamente tanto la inseguridad como la inflación.

El cristinismo puro bonaerense que lidera Gabriel Mariotto le propinó un cachetazo legislativo al gobernador. Adquirió la forma de un pedido de informes sobre las relaciones de la empresa Boldt y la provincia. Fue impulsado por José Ottavis y Juan de Jesús. Uno lidera La Cámpora, vive en Nordelta y antes militó con Hugo Franco, ex funcionario de Menem; y el ex intendente del Partido de la Costa hoy responde a Amado Boudou, que integró su gabinete cuando ambos apoyaban la versión riojana del neoliberalismo. Muchos oficialistas fueron obligados a firmar. Ya se sabe que el kirchnerismo logra por violación lo que puede hacer por seducción. Los sciolistas y los legisladores que responden a Randazzo se sintieron humillados y resolvieron trabajar en conjunto. Los más audaces, incluso, hablan de un encuentro secreto entre Scioli y Randazzo donde se juraron ayuda mutua frente el embate camporista (¿o cristinista?). Por ahora no van a romper el bloque, pero ya se empiezan a articular como corriente interna. Hay que recordar que el sciolismo solo tiene el 10% de ambas cámaras. Pero ya se estructuró La Juan Domingo, agrupación que no fue bautizada La Ballestrini sólo por respeto a su familia. El pedido de informes para sugerir que Scioli y Randazzo son enemigos de Boudou incluyó un despropósito que sería desopilante si no fuera grave. En uno de sus puntos le piden a Scioli que explique “la evolución por ventas y las ganancias obtenidas” por la empresa. Legalmente, el gobernador no puede ni debe saber ese dato. A lo sumo le corresponde a la agencia de recaudación (ARBA), que cometería un delito si revela esas cifras.

La actitud caprichosa y autodestructiva de Cristina logró que Moyano y Macri se instalaran como víctimas. Ambos casi le rogaron públicamente, y en varias ocasiones, que los recibiera. La única respuesta fue el silencio. Ellos volvieron a la carga con una verdad: es una actitud discriminatoria con una gran porción de los trabajadores y con por lo menos el 64% de los “capitalinos”, como los llamaba Néstor. Una cosa es no acceder a sus reclamos y otra muy distinta es cerrarles la puerta en la cara.

Hace un par de meses, Macri era un moderado de perfil bajo y Moyano estaba a la defensiva. Pero hoy ambos se plantaron. Moyano está envalentonado porque sabe que los números de los congresales le sonríen. El 12 de julio será reelecto como jefe máximo de la CGT. La única preocupación que tiene es la versión reservada que dice que en estos días le van a tirar nuevamente con un carpetazo de la Justicia caratulado “Covelia-lavado de dinero”. Por eso el camionero dijo que La Cámpora le “estaba preparando una cama”. En la cima del poder dudan respecto de si les convendría meter preso a Moyano. Se imaginan una Plaza de Mayo repleta de trabajadores pidiendo por su libertad y les corre frío por la espalda. Recuerdan que Gerónimo Venegas les duró un fin de semana adentro. Y el representante de los peones rurales tiene menos poder real y simbólico que Moyano, quien junto a Saúl Ubaldini son los dos caudillos sindicales más importantes desde la recuperación democrática. Antonio Caló no aceptará una candidatura que deje afuera a Moyano. Tendría que justificar el ajuste y afuera se estructuraría una versión nueva del MTA recargada con Luis Barrionuevo, Venegas y muchos gremios más que encabezarían los reclamos en las calles. No es negocio para Caló, que puede llegar a perder hasta la UOM.

El último discurso de Moyano fue ferozmente opositor. No sólo por solidarizarse con la huelga general de España (aquellos dirigentes sindicales aparecían en fotos con el puño cerrado en alto) sino porque amenazó con recuperar la plaza frente a la Casa Rosada como territorio de la protesta obrera.

Julio Piumato tampoco se privó de decir que el Gobierno (que hasta hace unos meses era “su” gobierno) desató una caza de brujas contra ellos y que el aparato propagandístico del kirchnerismo lo censura.

La ministra Nilda Garré intentó hacer cargo a Binner de los cortes protagonizados por Barrios de Pie. El líder progresista fue cauto pero certero cuando le recordó a Garré que “pertenece a un gobierno que fomentó los cortes, incluso de puentes internacionales”. Pero el coordinador del movimiento social se despachó con todo. Explicó que ellos son discriminados con los planes y en las cooperativas porque no son oficialistas. Y le recomendó a Garré que se ocupara de la creciente inseguridad en los sectores más pobres, donde hay una fuerte complicidad policial.

La crónica de los fracasos anunciados de las políticas energética y de transporte, y el freno infantil a las importaciones, más la lentitud de una gestión verticalizada como nunca sembraron el camino de obstáculos. La reacción de defenderse atacando fue ayudando a construir con más claridad a los opositores. No se puede pedir la rendición incondicional del adversario mientras se está retrocediendo. Algo no funciona.

© Escrito por Alfredo Leuco y publicado en el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el viernes 30 de Marzo de 2012.


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