domingo, 15 de enero de 2012

Historia africana y criolla de Montevideo... De Alguna Manera...

Historia africana y criolla de Montevideo...

 
  Hay tres circuitos imperdibles: las murgas, el Desfile de Llamadas y la movida en la zona del puerto.

Por las calles del sur de la capital uruguaya, el verano promete tres grandes atractivos, vinculados a la música, el canto, el baile y la gastronomía: murgas, llamadas y puerto.

El sur de la capital de Uruguay, sus zonas más antiguas, se vuelven una fiesta especialmente en épocas de carnaval, con tres grandes atractivos para el turista y el lugareño. Esos tres circuitos imperdibles son las murgas, el Desfile de Llamadas y la movida en la zona del puerto.


Las murgas

La particular conformación de música y canto que es la murga uruguaya moldea parte de la identidad nacional y funciona a lo largo del año. Pero su espíritu, sus temas, su mayor vibración suceden en carnaval. Entre sus influencias negras y criollas, reaparece con claridad el mestizaje con íconos del carnaval europeo –regido por el dios Dioniso devenido Rey Momo– y con la estética y los personajes del Carnaval de Venecia y de la Commedia dell’Arte –un séquito conformado por Pierrot, Colombina y otras melancólicas apariciones–. Esta atractiva multiculturalidad renace cada verano, a lo largo de la avenida 18 de Julio, sobre todo, entre Plaza Independencia y Plaza Cagancha. Por allí desfilan corsos, carros alegóricos, bellezas femeninas y cabezudos durante casi cuarenta días: el Desfile Inaugural Carnaval 2012 será el jueves 26 de enero.

En este contexto, por su parte, las murgas se presentan sobre los tablados, para contar cantando de qué va la cosa. Porque, si en algo se parecieran la murga uruguaya y la porteña, es en la capacidad de retratar el sentir popular en versos sencillos y pegadizos de picante contenido socio-político, y un abanico variopinto de amor, fútbol e ilusiones.

Las murgas, con su coro de unas 15 personas, más los instrumentistas (bombo, platillo y redoblante), se esmeran con profesionalismo para perfeccionar cada año sus composiciones y performances, pues desde 1910 existe el concurso oficial de Carnaval. En la categoría de murgas, Patos Cabreros y Curtidores de Hongos ganaron varias ediciones; también fueron premiadas tres de las murgas que suelen pasar por la Argentina: Araca la Cana, Agarrate Catalina y Falta y Resto.

Entre febrero y marzo, se despliega un ambiente de fiesta popular que ya es marca made in Uruguay y que se ha ganado su propio museo: el Museo del Carnaval, en la Rambla esquina Maciel.

El Desfile de Llamadas

Un capítulo especial del Carnaval es el Desfile de Llamadas. En él, se muestra, con potencia y reivindicación, la colectividad negra de Uruguay. El nombre de este evento se deriva del ritmo contagioso que los tambores generan, como una convocatoria, una llamada. Los instrumentistas, muchos de ellos aficionados a la música por herencia familiar, se congregan hacia la calle Isla de Flores, entre el barrio Sur y Palermo. Algunas de las agrupaciones que participarán del Desfile de Llamadas 2012, previsto para el jueves 9 y viernes 10 de febrero, homenajean, en sus nombres, sus raíces africanas: Las Panteras de Benguela, Kiamba, Cenceribó, Makalé, Swahili, Tucurucumba, entre otras. En cada comparsa, avanzan banderas, estandartes y pendones; también está la figura de un brujo anciano, el gramillero; una especie de ama de llaves, llamada mama vieja, y un escobero de fantasía, para barrer las malas ondas.

El ritmo mayor de las comparsas es el candombe, y su celebración recuerda el día de San Baltasar, de quien eran devotos los cautivos negros durante la Colonia. Hoy participan negros y lubolos, es decir, blancos maquillados e integrados a los rituales de los afrodescendientes. 

El bullicioso Desfile de Llamadas despierta fascinación creciente desde el siglo XVIII. En el siglo XXI, para poder asistir, conviene reservar lugar. ¿Dónde? En la red Abitab, para localidades con plateas establecidas; en los restaurantes y parrillas de los alrededores; o bien, entre los vecinos que abren sus casas y balcones por algún dinero –en estas fechas, se cotiza en dólares–.

La movida en el puerto

Para seguir la diversión, también está el circuito en la zona cercana al puerto. Por allí (en la esquina de Piedras y Pérez Castellano, mirando hacia la Rambla), conviene conocer el pintoresco recorrido de bares, restaurantes, y casas de diseño. Especialmente atractivo es el Mercado del Puerto. Dentro del edificio de hierro forjado donde antiguamente funcionó un mercado de abasto, hoy hay locales para comer al paso o para sentarse a una bien servida mesa. Conviven allí vendedores ambulantes, artistas callejeros, y un espíritu tan uruguayo como cosmopolita.

Lo principal es la buena onda y los sabores. El ánimo alegre lo dan los dueños de cada local y los comensales. Los sabores: pescado frito, chivitos, más carnes y achuras, sándwiches… Y el infaltable medio y medio. ¿Qué es? Un espumante tradicional uruguayo –blanco o tinto– que combina partes de vino y partes secretas según el marchante, que pueden incluir champagne, vermouth, grapa… Genera tanta frescura como alegría en el bebedor. Sírvase con amigos, como prolegómeno o conclusión de un fascinante recorrido por Montevideo en verano.

© Publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el domingo 15 de Enero de 2012. http://turismo.perfil.com/

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