sábado, 8 de mayo de 2010

Miguel Ángel Capomasi... A 4 años... De Alguna Manera...

Miguel Ángel Capomasi...

07-04-1955 / 09-05-2006

El martes 9 de mayo de 2006, por la mañana, Dios dispuso llamar a mi hermano Miguel Ángel a su lado.

En su agonía me cuestioné muchas veces ¿Donde está Dios?, luego de poder serenarme y meditar pensé que si Miguel Ángel estaba con Él, y mi hermano está en mi corazón, Dios estaba en mi corazón...

Recordé luego un escrito que hace muchos años me regaló una persona que amé profundamente y que también está en mi corazón, fue entonces cuando comprendí el llamado a Miguel Ángel a su lado y entendí que Dios, más allá de todas las cosas terrenales, nos pone a prueba en cada instante...

A todos los que reciban este mensaje, más allá de sus propias creencias, les pido que elevan una oración a Dios, cualquiera sea la imagen que tengan de Él.

El escrito dice:


HUELLAS SOBRE LA ARENA

Una noche en sueños vi que con Jesús caminaba junto a la orilla del mar
bajo una luna plateada.

Soñé que veía en los cielos mi vida representada en una serie de escenas
que en silencio contemplaba.
Dos pares de firmes huellas en la arena iban quedando mientras con Jesús andaba,
como amigos, conversando.

Miraba atento esas huellas reflejadas en el cielo, pero algo extraño observé,
y sentí gran desconsuelo.
Observé que algunas veces, al reparar en las huellas, en vez de ver los dos pares
veía sólo un par de ellas.
Y observaba también yo que aquel solo par de huellas se advertía mayormente
en mis noches sin estrellas.
En las horas de mi vida llenas de angustia y tristeza cuando el alma necesita
más consuelo y fortaleza.

Pregunté triste a Jesús:
"Señor, ¿Tú no has prometido que en mis horas de aflicción siempre andarías conmigo?
Pero noto con tristeza que en medio de mis querellas, cuando más siento el sufrir,
veo un sólo par de huellas.

¿Dónde están las otras dos que indican Tu compañía cuando la tormenta azota
sin piedad la vida mía?

Y Jesús me contestó con ternura y compasión:

"Escucha bien, hijo mío, comprendo tu confusión.
Siempre te amé y te amaré, y en tus horas de dolor siempre a tu lado estaré
para mostrarte Mi Amor.

Mas si ves sólo dos huellas en la arena al caminar, y no ves las otras dos
que se debieran notar, es que en tu hora afligida, cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas porque te llevo en Mis brazos".
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